Primero que nada, una aclaración: lo que voy a contar es cien por ciento real, en cada detalle.
Segundo, otra más: si bien cuando no estaba atacado de esta absoluta falta de inspiración solía escribir sobre muertos, fantasmas y apariciones, soy lo menos creyente en ese tipo de cosas que se puedan imaginar. Como decía el gallego, no creo ni en el Dios verdadero, menos voy a creer en estas pavadas. Nada puramente espiritual y libre de cuerpo cabe en mi galería de seres.
Cerrado el introito, paso al relato.
Viernes rutinario, anoche. Terminé de hacer algunas cosas en la compu y me senté a ver el segundo tiempo de Gimnasia - Independiente. Cada tanto sonaba algún mensaje entrante y me hacía una pasada a ver quién había comentado y dónde. O a curiosear novedades de Facebook. Si, ya dije: rutinario.
Terminó el partido, abrí a Riquelme y saqué unas milanesas de pollo que ya estaban hechas. Comí alternando Banfield - Rosario Central con períodos de siesta que se interrumpían con los goles del Taladro. Y cuando el partido terminó me volví un rato a la compu a recorrer blogs amigos que hacía rato no frecuentaba. De hecho dejé un mensaje en "Nuestro Blog" para ver si alguien se daba por enterado de que existía (grande Memeeee...!!!).
Tercera aclaración: Comí con Coca Zero. Y cero fue el alcohol consumido en toda la jornada.
Apagué todo cerca de la una de la mañana para irme a dormir. Y al pasar por el sofá en el que había transcurrido la mayor parte de la noche, vi que la funda estaba medio arrollada en el fondo y me incliné para acomodarla.
Y en ese momento creí que el corazón me saltaba por la boca, literalmente.
Cuarta aclaración: no hay manera de acceder a mi departamento que no sea la puerta de entrada. Ni ventanas peligrosas, ni balcones vecinos ni nada. Y la puerta está siempre con cerrojo y - lo que es más - a la vista desde cualquier lugar. O sea, nadie puede entrar sin que yo lo vea. Por ende la idea de un intruso ni siquiera cruza por mi mente. Vuelvo al sofá.
Mientras estaba suavemente estirado y acomodando la funda, una mano se apoyó en mi cintura.
La esquivada que pegué casi me voltea sobre el sofá. Mientras me alejaba, giré. Todo esto en una décima de segundo. Por supuesto, no había nadie. En el mismo acto llevé mi mano al sitio donde había sentido el contacto. Y nada. Pero la sensación estaba absolutamente presente, las pulsaciones en 200 y el cerebro en 7.500 RPM empezando a procesar explicaciones que me permitieran no salir corriendo de la casa embrujada.
No hay nada cerca como para que pudiera haberme rozado. Ni plantas, ni ropa colgada ni muebles. Yo estaba en calzoncillos, o sea tampoco pudo ser ropa mía que se haya movido. No tengo mascotas. Y llegué al punto de pensar en algún bicho volador grande que se hubiera metido por el tragaluz del baño, pero tampoco. Ni murciélagos, ni cucarachas voladoras ni explicaciones lógicas.
Pero, sobre todo, el tema era otro. Yo ya estoy grandecito como para confundir el roce de una cucaracha con una mano. Y esto fue clarísimo. La sensación exacta fue la que puede sentirse cuando te apoyan la mano en el hombro posando para una foto. El peso, la textura, el tamaño y el calor. No un roce, no un golpe. Una mano apoyada en la cintura como a la vieja usanza hubiera hecho yo para bailar. Y duró ese segundo. Cuando me aparté y giré se fue, y ahí terminó todo.
Luego de un rato de agitado análisis, y sobre la base de las premisas vertidas en forma de aclaración, el comunicado oficial dirá que siendo la 1.00 a.m. del día de la fecha sufrí un extraño episodio muscular por el que una contracción involuntaria del (nombre del músculo que pasa por ahí) provocó la sensación de ser tocado por una mano, generando esta misma contracción una suba de temperatura similar a la que podría sentirse en caso de ser tocado por otra persona.
Con esta conclusión, unos minutos después me fui a la cama. Pero ya no hubiera pasado el control de alcoholemia, porque me serví un whisky importante.
Me costó dormirme, no hubo ningún episodio nocturno y mi versión será la del comunicado oficial. Sigo no creyendo en fantasmas, aparecidos ni Sexto Sentidos. Pero soy consciente que por una contracción muscular difícilmente me hubiera sentado a postear...
¿Alguno sabe qué les gusta tomar a los fantasmas...??

