miércoles 15 de julio de 2009

Pequeños asombros...

Hace un tiempito descubrí esta página:



Es, simplemente, una webcam instalada muy cerca de la Torre Eiffel, que se actualiza cada 10 segundos durante las 24 horas. Entonces, permite seguir los movimientos de la gente en la calle, las subidas de los ascensores, los paseos por los miradores, etc. Cada tanto aparecen pájaros volando alrededor de la estructura, y es gracioso verlos a los saltos, calculando dónde estarán diez segundos después. O seguir un avión que cruza por el cielo.
Por la diferencia horaria y la estación, en Paris está anocheciendo muy tarde y amaneciendo muy temprano. Cuando yo escribo esto - acabo de entrar a curiosear - son allá las seis menos diez de una mañana que viene despuntando soleada y hermosa. Y en medio de las sombras del amanecer, de golpe se ve, del tamaño de una cabeza de alfiler, una ventanita que se ilumina en un edificio aún en penumbras. Seguramente de un baño, de algún parisino madrugador que antes de las seis se levanta. Y unos minutos después se apaga, y se enciende la ventana de al lado: ha vuelto al dormitorio, o ya pasó a desayunar. Y me pongo a imaginar por qué tan temprano, de qué trabajará, si se estará haciendo el desayuno porque vive solo o acaso la mujer se lo preparará mientras él se viste...
Podría divagar horas, obviamente. Además siempre me gustó eso, de por ejemplo ponerme a imaginar la vida íntegra de la persona que queda parada en el auto de al lado en un semáforo. Pero no librado al azar, sino tratando de utilizar elementos reales como la ropa que tiene puesta, el auto que maneja, la hora, el gesto... es feliz, está en la mala, tiene cara de haber llorado...??

Me fui de la cuestión. Lo que quería comentar en este post era lo increíble del mundo en que vivimos, al que nos hemos acostumbrado sin tomar conciencia. A Jean Pierre Boudrois, en Paris, le dan ganas de hacer caca a las seis de la mañana. Se levanta y va, chancleteando, al inodoro. ¡¿Cómo carajo va a sospechar que a 11.027 km. de distancia, un tipo está mirándolo prender la luz del baño...!!??? 


6 comentarios:

Celes dijo...

Yo soy re paranoica
Y siempre pienso que hay cámaras escondidas que filman lo que estoy haciendo

Asi que ni en pedo viviría en París sabiendo esto(?)

ADN dijo...

este post es inmensamente sencillo, casi tonto, y a la vez es inmensamente profundo.
Se desprenden un montón de temas interesantes: uno el de las apariencias, el de la imagen que nos construimos de los otros, que en realidad tienen más de nosotros que del otro en realidad. Dicen que las apariencias no engañan, el que se engaña es el observador...
Me hiciste acordar a una chica que conocí hace mucho que siempre decía que ella siempre miraba los edificios, e imaginaba quien vivía en cada departamento, y fantaseaba con que en alguno viviría el hombre de su vida al que aún no conocía.
Después, el tema de las cámaras en todo lado, es la sociedad de la imagen, ya casi no hay privacidad.

cocox-299 dijo...

anoche fue un buen asombro ( el dos a uno que corono a estudiantes campeon )

abrazos de gol para todos

Oscar dijo...

Celes... en Buenos Aires pasa lo mismo. Te espían los franceses...

ADN, cómo casi tonto?? Qué te pasaaaa.....???

Cocox, es cierto. Y vimos en acción al mejor jugador argentino de la actualidad. Abrazo a vos.

maria dijo...

Excelente el comentario de Adn. Adhiero a lo que dijo.
Cuando estuve viviendo allá un tiempito, frente a mi ventana coincidía la de una parisina que, como bien describís, se levantaba muy temprano: pelo cortito, flaquita... Se levantaba en bolas (yo alcanzaba a verle la parte de arriba), se asomaba a la ventana, bostezaba y se desperezaba. Luego pasaba a otra habitación también con ventana a la calle (¿baño? ¿cocina?) y finalmente regresaba a su habitación en donde se vestía.
Al tercer o cuarto día, ya me saludaba; y luego nos hablábamos de balcón a balcón (nos preguntábamos si estabamos bien; ella me preguntaba a dónde saldría a pasear yo ese día o me recomendaba algo.) Marguerite, se llamaba, pero no supe mucho más que eso, el día que me fui de París, sólo nos saludamos con la mano.
Esa ciudad es, sin dudas, la más voayer del universo ;)))

Oscar dijo...

María: a mí me pasó algo por el estilo. Me asombró la falta absoluta de cortinas de tela. Si vos caminás por Champs Elyseés de noche, ves dentro de los pisos bajos hasta el fondo. Yo hice el tour de las liminarias, donde te llevan a ver todos los edificios que tienen iluminaciones especiales, y se lo comenté al guía; y me decía que es por la falta de sol. Que los franceses ven el sol poro y muy salteado, entonces no se arriesgan a que si sale un día mientras están en el trabajo, haya un trapo que le impide la entrada... y no ponen nada!