Manuel salía a caminar casi todas las tardes. Ya que tenía que hacer algún ejercicio, según el doctor Liporace, porque de lo contrario el riesgo cardíaco iba a ser elevado y blabla, había optado por eso. Una caminata de una hora, hora y media máximo. Y para poder controlar el ritmo y el cansancio, hacía todos los días el mismo recorrido. Al cabo de un tiempo, ya había notado que - además de repetirse los lugares - se reiteraban las personas, las caras, las costumbres y hasta los animales. Con algunas de las caras repetidas ya hasta esbozaba una sonrisa o un gesto de saludo al cruzarse, algo que quería decir: "te reconozco, nos vemos todos los días, pero cada uno en la suya y dejémoslo así".
sábado 27 de diciembre de 2008
La paloma de la paz
* * * * *
Estela salía del trabajo casi a la misma hora todas las tardes. Después de lidiar con papeles, ineptos y pendejos, le resultaba una cámara de decompresión ese auto en el que se metía, subía los vidrios, encendía el aire acondicionado, ponía un CD de música clásica y empezaba a anticipar el placer de llegar a su departamento de Olivos. Desde que Luis había muerto y los chicos se habían ido a vivir con las novias y novios, la soledad que al principio la oprimió se había vuelto una excelente compañera. Estela mantenía una vida social activa y normal, pero cada vez disfrutaba más un buen baño de inmersión y menos una cena en la que ninguno de los temas que se tocaban le interesaba de verdad. Sus amigas se habían quedado estancadas en una vida de hogar afectuosa pero muy poco atrapante para los de afuera.
* * * * *
Las palomas no tienen nombre propio. Algunas podrán tenerlo, pero son como los de los perros o gatos: caprichos de los humanos. Un perro jamás se hará cargo de que ese es su nombre, aún cuando al oirlo reaccione. Una cosa es identificar un sonido y otra aceptar que eso somos nosotros. Los chicos del colegio saben que deben volver a las filas al oir el timbre, pero ninguno cree que su nombre sea ring. Esta paloma sin nombre había encontrado, por fin, un buen lugar para su nido. Un lindo árbol, demasiado cercano a la vereda como para atraer a otros pájaros más histéricos y menos sociables. Ella no se preocupaba demasiado. No se integraba con la gente, pero tampoco le tenía ese terror que muestran los gorriones, por ejemplo. De hecho, alguna vez había parado un tiempo en una plaza llena de monumentos en la que la gente les daba de comer. Muchos chicos tirando miguitas y maiz. Si, en esa época se había puesto gordísima...
* * * * *
Manuel había descubierto que la recorrida entera de un tirón le resultaba larga. Entonces había decidido hacer una parada en un sector muy calmo, sin quiosco de bebidas cerca. Allí solía sentarse en un banco de los viejos, aflojar la panza y estirar las piernas, y matizar la espera practicando puntería con un nido que estaba a no más de cuatro metros. Como el camino estaba tapado de pedazos de ladrillo del tamaño de aceitunas, levantaba un puñado y empezaba a tirarle al nido. No más allá de la segunda o tercera piedrita, la paloma salía huyendo con ganas. Y Manuel seguía, hasta que por lo general acertaba con el tiro y la pila de ramitas y hojas terminaba en el piso. En ese momento se levantaba y completaba la caminata.
* * * * *
Estela se había jurado no pelear más con Agustina, la hija del escribano Galíndez. Pero la actitud de esa mocosa de mierda la exasperaba. Pendeja insolente, tu padre podrá ser todo lo que quieras, pero vos no has heredado ni una de sus cualidades. Y no termino de saber quién te ha hecho creer que por ser la hija tenés derecho a tratar mal a la gente o a pretender que los demás te hagan tu laburo. Aprendé a limpiarte el culo primero, taradita. Hace veinte años que hago esto sin un error, a ver si vos me vas a venir a echar la culpa de las cagadas que te mandaste. El semáforo le dio paso y Estela aceleró. Necesitaba algo un poco más enérgico, Debussy estaba hecho un pajero. Por ahí debía andar la Obertura 1812, esa le iba a venir bien... imaginando que cada cañonazo era un sopapo en la cara de la boludita esta... se agachó un segundo dentro del auto a buscar el CD y no llegó a ver lo que pasaba tres metros adelante.
* * * * *
La paloma estaba absolutamente podrida de Manuel. Este pelotudo no tiene otra cosa que hacer que venir a tirarle piedras a mi nido y volteármelo todas las tardes. Una vez, dos... son cosas que se sabe que pasan. Pero no puede ser que todos los días, y sólo con mi nido. ¿Por qué no les tira a los demás?? ¿Por qué no sigue de largo, o se sienta quietito y sin joderme la vida...??
Esa tarde estaba decidida a no dejarlo. Nerviosa, empezó a mirar a lo lejos hasta que lo vio venir. Esbozó una plegaria pero fue en vano. Manuel llegó, se desplomó en el banco, se tiró hacia un costado y se levantó con la mano llena de trocitos de ladrillo. Cuando tiró el segundo, que pegó en la rama y sacudió las fibras y toda la estructura, la paloma supo que debía actuar o ver caer su casa una vez más.
* * * * *
Al principio, Manuel creyó que era casualidad. Casi enseguida entendió que no. La paloma se le venía encima y le tiraba picotazos como si fuera un aguilucho. Nunca supo que eso pasara. Sabía de los teros, de las calandrias, pero no de las palomas. Se acordó de la película de Hitchcock. Para la tercera pasada rasante de la paloma se levantó, asustado. Movió las manos sobre la cabeza, pero se sintió tan tarado que enseguida las bajó. La paloma aprovechó y se le paró en la nuca, y le pegó un picotazo con alma y vida en la cabeza. Manuel, aterrado, revoleó las manos hacia la nuca mientras corría. Giró de golpe, perdió el equilibrio, un pie quedó en el aire al terminarse la vereda y Manuel cayó de espaldas en la calle tres metros delante del auto de Estela.
* * * * *
El sacudón fue fuerte, pero el ruido fue algo espantoso. Por años después del incidente, Estela se siguió despertando al escuchar en sueños el ruido de una calabaza al caer desde una mesa. Por suerte para ella, varios testigos relataron en la comisaría lo que estaba pasando con la paloma y Manuel, y cómo él se había arrojado, prácticamente, al paso de Estela para eludir a la paloma. Ni uno de los que vio el accidente se dio cuenta de que Estela venía agachada y mirando entre los discos, y ella por supuesto no lo dijo. Le pasó por arriba de la cabeza con ambas ruedas del lado derecho. Según el forense, ya la primera lo mató y ni llegó a enterarse de la segunda.
* * * * *
Las palomas no tienen nombre porque sería inútil. Los humanos no somos capaces de diferenciar una paloma de otra, nos parecen todas iguales como los chinos. Y sabemos que andan por todos lados. A nadie le llamó la atención, entonces, que en un cementerio parque en la zona de Pilar, repleto de árboles, hubiera palomas cerca de la ceremonia. Una en particular que parecía no querer irse. Pobre Manuel, sus últimos días parecían signados por las palomas. Cuando en el último instante pasó sobre el cajón y lo roció con una cagada inmensa, los parientes cercanos de Manuel pusieron cara de odio, y los allegados no tan íntimos debieron reprimir una sonrisa al pensar en la coincidencia. Probablemente, si los humanos pudieran reconocer a las palomas, varios de ellos hubieran salido corriendo del cementerio a refugiarse en los autos...
Publicado por
Oscar
el
sábado, diciembre 27, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


13 comentarios:
Está MUY pero MUY bueno. Saludos.
Gracias, Ceci... un beso y mirá por dónde caminás!!
Oscaaaaaaaaaaaaaaaaar querido!!!! Tanto tiempo!!!
Oscar, qué placer volver a leerte!! Brindo por este regreso, y por que el tiempo libre que vas a tener ahora nos regale más y más de tus cuentos ;)
Excelente historia, por cierto.
Que tengas buen fin de año, y mejor comienzo!! (esta vez, más que nunca "año nuevo vida nueva", no?) ;)
Un beso enorme.
Como volvio eh!!!
Impecable!
Me encanto pasar y encontrarme tan buena historia! como nos tenes acostumbrados..
MUY BUEN COMIENZO DE 2009!! beso grande!!
Feeeemmm.... viste...? Estaba juntando fuerzas...!!!!
Juli, esperemos que así sea... un beso enorme y excelente año!!!
Cecilia, mil gracias y para vos - y todos - los deseos de felicidad.
Jajaja! Buenísimo! Que se joda por tirarle piedras a los niditos!!
(fuera de broma, el relato es impecable, bah.. como siempre!)
Felicidades Oscar! que el 2009 sea inolvidable por las buenas cosas que ocurrirán! ;)
Maria
Gracias, María!!! Ya sería hora de que algún año empiecen las cosas maravillosas, no...??? Besos!!!
Oscar muy bueno!!!
Es lindo leerte
Te deseo un hermoso comienzo de año y que se cumplan todos tus deseos, aún los más oscuros, jeje...
Besotes amigo!!!!
feliz año oscar !!!!!!!
muy lindo el cuento , aunque yo queria que terminara bien , que se formara una pareja y sean felices y esas cosas , y vivan por siempre felices en la bobera
jajaja Muy bueno!
Igual odio a las palomas
=P
Ahora, lo de la mina... yo no sé si podría vivir con la conciencia tranquila ocultando eso...
Muy fea su actitud
Un beso Oscar!
Gracias a miles, Ale...!! Juro que si se cumplen los más oscuros serás la primera en enterarte... bah, la segunda. ;-)
Cocox, si te consuela... creo que Estela se enganchó con el Comisario de la 23ª cuando le tomó declaración y ahora son felices...
Celes, a las palomas también...?? Qué ganas de odiar al pedo...!!!
Besos de poker.
Sexo y violencia arriba, pasen si gustan.
Publicar un comentario en la entrada