
En un post anterior, hice mención a mi temor a morir de una manera boluda. De hecho no sé si hay maneras inteligentes de morir, pero ciertamente hay algunas que por lo menos parecen más dignas. Si te mata un auto, no es lo mismo que te atropelle una Ferrari de F1 que pierde el control a 360 km/h en el túnel de Montecarlo, a que te aplaste el Rastrojero que levanta los perros muertos en el ramal Tigre de la Panamericana…
Lo cierto es que me puse a buscar un poco por Internet – mitad curiosidad y mitad para postear pese a las pocas ganas de pensar – y recolecté unos cuantos casos que merecen integrar un inventario de muertes... absurdas, por lo menos. Risueñas, algunas. Una es mentira, está para los amigos. Las otras se supone que son ciertas.
La última se las recomiendo. En el tema de Silvio Rodríguez “Unicornio”, la idea era que para cada oyente el unicornio azul que se perdió fuera algo diferente: un amor, la niñez, la felicidad, alguna cosa muy querida…
Si lo pensamos de ese modo, y reemplazamos la luna de Li Po por nuestra propia luna, no estoy demasiado seguro de que no sea una muerte hermosa y que valga la pena…
Muerte por barba
El austríaco Hans Steininger supo ser famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.
Muerte por aguantar las ganas de hacer pis
El noble y astrónomo danés Tycho Brahe tuvo que aguantarse las ganas de ir al baño durante un banquete particularmente extenso en 1601 (levantarse en medio de una cena era considerado como algo realmente ofensivo), a tal punto que su vejiga, llevada al límite, desarrolló una infección por la que murió. Análisis posteriores sugirieron que Tycho murió en realidad por envenenamiento con mercurio, pero esa conclusión no es tan interesante como la historia original.
Muerte por falla de sobretodo con paracaidas
En 1911, el sastre francés Franz Reichelt decidió probar su invención, una combinación de sobretodo y paracaídas, saltando de la Torre Eiffel. Les dijo a las autoridades que utilizaría un muñeco, pero a último minuto decidió probarlo él mismo. Su invento no funcionó.
Muerte por basura
Homer y Langley Collyer eran archivistas compulsivos. Los dos hermanos tenían miedo de deshacerse de cualquier cosa, y coleccionaron obsesivamente diarios y otras basuras en su casa. Incluso prepararon trampas en los corredores y puertas para protegerse de los intrusos. En 1947, una llamada anónima denunció que había una persona muerta en la casa de los hermanos, y después de encontrar muchas dificultades para entrar, la policía descubrió muerto a Homer Collyer; a su hermano Langley no se lo veía por ningún lado. Dos semanas más tarde, después de sacar cerca de 100 toneladas de basura del departamento, finalmente encontraron el cuerpo de Langley Collyer parcialmente descompuesto (y comido por las ratas), apenas unos metros más allá de donde habían encontrado a su hermano. Aparentemente, Langley había estado gateando a través de túneles entre pilas de diarios para llevarle comida a su paralizado hermano cuando se disparó una de sus trampas. Días después, Homer murió de hambre.
Muerte por cactus
En 1982, un joven de 27 años llamado David Grundman y su compañero de cuarto decidieron salir al desierto a cortar cactus a base de disparos. El primero fue un cactus pequeño, que cayó al primer disparo. Envalentonado por su éxito, la siguiente presa de Grundman fue un enorme cactus saguaro, de 7 metros de alto, probablemente de 100 años de edad. El disparo le sacó un gran pedazo, y el cactus cayó sobre él y lo mató.
Muerte por ahogamiento en una fiesta de guardavidas
En 1985, para celebrar su primer año sin tener que lamentar ningún ahogado, los guardavidas del departamento de recreación de Nueva Orléans decidieron hacer una fiesta. Cuando la fiesta terminó, un invitado de 31 años llamado Jerome Moody fue encontrado muerto en el fondo de la pileta del lugar.
Muerte por Polo rojo
En algún momento del 2007, un individuo que habitaba la ciudad de Buenos Aires, Argentina, subió a una autopista para dirigirse al Aeropuerto. Por razones que no lograron ser explicadas por la investigación, se detuvo en medio de la lluvia para proferir un grito al costado de su vehículo. En esas circunstancias fue atropellado por un vehículo que circulaba a gran velocidad. Esto generó muchísimos comentarios en un blog de cuarta que anda por ahí.
Muerte por imitacion
En 1991, una mujer tailandesa de 57 años llamada Yooket Paen estaba caminando por su granja cuando se resbaló en bosta de vaca, se agarró de un cable y se electrocutó hasta morir. Poco después de su funeral, su hermana les estaba mostrando a unos vecinos cómo había sido el accidente cuando ella también se resbaló, se agarró del mismo cable, y murió igual que su hermana.
Muerte por oveja
En 1999, una mujer inglesa de 67 años, Betty Stoobs, llevaba un paquete de heno en la parte de atrás de su motocicleta para alimentar sus ovejas. Aparentemente, las ovejas estaban muy hambrientas. Cuarenta de ellas cargaron hacia el heno y tiraron a Stoobs por un acantilado. La granjera sobrevivió a la caída, pero murió cuando la moto cayó encima de ella, empujada también por las ovejas.
Muerte por abrazar el reflejo de la luna
El poeta chino Li Po es considerado uno de los dos más grandes de la historia literaria china. Era muy conocido por su amor al licor y se sabe que escribió muchos de sus grandes poemas mientras estaba borracho. Y en ese estado se encontraba la noche en que cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna en el agua.