miércoles 15 de julio de 2009

Pequeños asombros...

Hace un tiempito descubrí esta página:



Es, simplemente, una webcam instalada muy cerca de la Torre Eiffel, que se actualiza cada 10 segundos durante las 24 horas. Entonces, permite seguir los movimientos de la gente en la calle, las subidas de los ascensores, los paseos por los miradores, etc. Cada tanto aparecen pájaros volando alrededor de la estructura, y es gracioso verlos a los saltos, calculando dónde estarán diez segundos después. O seguir un avión que cruza por el cielo.
Por la diferencia horaria y la estación, en Paris está anocheciendo muy tarde y amaneciendo muy temprano. Cuando yo escribo esto - acabo de entrar a curiosear - son allá las seis menos diez de una mañana que viene despuntando soleada y hermosa. Y en medio de las sombras del amanecer, de golpe se ve, del tamaño de una cabeza de alfiler, una ventanita que se ilumina en un edificio aún en penumbras. Seguramente de un baño, de algún parisino madrugador que antes de las seis se levanta. Y unos minutos después se apaga, y se enciende la ventana de al lado: ha vuelto al dormitorio, o ya pasó a desayunar. Y me pongo a imaginar por qué tan temprano, de qué trabajará, si se estará haciendo el desayuno porque vive solo o acaso la mujer se lo preparará mientras él se viste...
Podría divagar horas, obviamente. Además siempre me gustó eso, de por ejemplo ponerme a imaginar la vida íntegra de la persona que queda parada en el auto de al lado en un semáforo. Pero no librado al azar, sino tratando de utilizar elementos reales como la ropa que tiene puesta, el auto que maneja, la hora, el gesto... es feliz, está en la mala, tiene cara de haber llorado...??

Me fui de la cuestión. Lo que quería comentar en este post era lo increíble del mundo en que vivimos, al que nos hemos acostumbrado sin tomar conciencia. A Jean Pierre Boudrois, en Paris, le dan ganas de hacer caca a las seis de la mañana. Se levanta y va, chancleteando, al inodoro. ¡¿Cómo carajo va a sospechar que a 11.027 km. de distancia, un tipo está mirándolo prender la luz del baño...!!??? 


martes 14 de julio de 2009

Yo te aviso...

Vos, dale nomás...

Hasta que uno de estos días...

Después, no te quejes.
Acordate.

martes 7 de julio de 2009

No hay derecho...

Al colorado Ludueña no lo veía desde hace seis o siete años. Fuimos compañeros en el Banco de Mendoza hace como cuarenta, casi. Después él se volvió a Mendoza y no nos vimos por un tiempo largo, y hará cosa de quince o veinte años empezó a venir seguido a Buenos Aires y nos volvimos a ver. Pero hacía tiempo que nos habíamos perdido el rastro. Por eso, cruzármelo en Florida fue un alegrón. Y como corresponde, dejamos todo y nos fuimos a tomar un café.


- Hace cosa de siete años - me contó - tuve un kilombo terrible con un Banco. Yo había dejado mi plata en un plazo fijo, y cuando la voy a buscar no estaba. Al Gerente se le ocurrió que era más conveniente meterla en un Fondo de Inversión, y la cambió. MI plata, entendés?? Me la sacó y la puso donde él quería. Casi lo mato. Le hice una demanda al Banco y me tuvieron que devolver todo con los intereses del Plazo Fijo y un plus por daño moral. Hijos de puta... Después, hace cosa de dos años, otra vez con kilombo con el Colegio de los pibes. Los mandábamos a uno privado, bilingüe, lleno de pergaminos y recomendaciones. Y un día me aparecen los dos con que querían que los bautizáramos y tomar la comunión. Me volví loco, empiezo a averiguar y resulta que los hijos de puta les estaban dando clases de religión dentro del horario escolar. Y era un colegio laico, entendés...?? Lo estuvimos buscando un año hasta que nos decidimos, y los tipos se cagan en mis convicciones y me les enseñan religión a escondidas...!! Qué te cuento que hice la denuncia al Ministerio de Educación  y lo rajaron al Director, multaron al Colegio y casi se lo cierran... locos de mierda...!!!
- Colorado, vivís de kilombo en kilombo...!!!!
- Callate, parece a propósito... querés la última?? Te acordás de mi cuñado, el que hacía los asados en casa...?? Bue, el gordo puto ese es bostero de alma, tiene la casa con posters de Riquelme, como setenta camisetas de Boca, de todo... bueno, como tiene pibes de la edad de los míos y vive en una casa con pileta y cancha de futbol, los chicos están mucho con ellos... y podés creer que me lo empezó a convencer al mayor y un día me viene con que él es de Boca...?? Casi lo asesino... quince años de tradición, toda mi familia hincha de Godoy Cruz y mi hijo bostero...??? Le avisé que lo echaba de casa. Y al gordo casi lo mato... con eso no se jode, papá. Vos no podés jugar con algunas cosas. La gente tiene que respetar las pautas que vos planteás respecto de tu casa y tu familia, no hay derecho a que un turro venga y se cague en lo que vos querés y haga lo que a él le parece. Dónde vamos a parar...???
- Ché, Colo... y ahora?? Con quién te estás peleando...???
- No, ahora por suerte todo bien... en el laburo tranquilo, sin mayores problemas de guita... y muy metido en política, sabés?? Estoy laburando con Cobos, en la campaña para el 2011... me parece que ha dado pruebas sobradas de ser lo que el país neecesita: un tipo derecho, insobornable, que sostiene sus creencias contra viento y marea.
- Colo... te puedo decir algo...?

.........



jueves 2 de julio de 2009

Quién diseña los cerebros de las minas...?????

Uno hace esfuerzos por no plegarse a prejuicios históricos.

Que las mujeres manejan mal, o que son de tal o cual manera, o que realmente son más complicadas que los tipos, o todas esas cosas que uno sabe que no debe sentir ni repetir ni pensar.
Pero ustedes, mujeres... no ayudan para nada.
Relato objetivo y 100% ajustado a la verdad de lo ocurrido.

Vienen de paseo a Buenos Aires un colombiano al que conocí en Europa y su actual novia, a la que no conocía. El sábado a la tarde, junto con un matrimonio argentino que estaba también allá, los llevamos al Tortoni; y a la noche - ya sólo yo con ellos - fuimos a pasear por Recoleta y a tomar cerveza. Todo excelente y normal. Quedamos en juntarnos el domingo a la noche - última de ellos en Buenos Aires - para comer pizza.
Los busco en el hotel y vamos para el Palacio de la Pizza, a mi gusto la mejor de la ciudad hoy. Cerrado. Pasamos por Las Cuartetas: cerrado. Terminamos la gira en Güerrin, abierto por suerte y con una pizza bastante aceptable.
Llega la carta y ella comienza a buscar las que trajeran cosas dulces. Hace unos años me hubiera sorprendido mucho, pero como un tiempo trabajé ayudando a unos amigos en su pizzería y tenían muchos clientes centroamericanos, ya sabía que por esas latitudes consumen mucha pizza con frutas. Resultado: eligió una que tenía muzza, duraznos y guindas. Para mi gusto un engendro incomible, pero cada uno es dueño de pedir lo que le guste. Lo consulto a mi amigo, y él tampoco quería eso sino algo más normal. En consecuencia, y de total acuerdo, pedimos dos pizzas chicas: una de jamón y morrones, y la otra mitad napolitana y mitad durazno y guinda.

Llegan las pizzas, las depositan en la mesa y... qué puede haber hecho la novia...???  Por supuesto, se sirvió la de jamón y morrones. Destrozando el equilibrio del universo, ya que necesariamente luego se llenó con una porción de la porquería de frutas que eligió, y sobró una porción que nadie pudo tocar. Mientras que, notoriamente, su novio se quedó con hambre ya que le fue negada una parte de su dosis.

No digo que haya que matarla, ni que una porción de pizza sea motivo de divorcio ni que haya cometido una falta terrible. Sí sostengo que un hombre jamás hubiera hecho eso. Si pedís algo que nadie más va a comer, PRIMERO terminate todo y después veremos si podés echar mano al resto. Pero empezar por lo de los demás si lo tuyo es incomible... dejame de joder...!!!
Es un tema que desde siempre he planteado. Si se sale a comer a un bolichón de esos que sirven minutas, yo siempre pido fritas. Y a mi lado piden rúcula y zanahoria, medio tomate con orégano, berro y radicheta, brotes de soja y alfalfa con bróccoli y todo tipo de porquerías similares. Yo jamás intento poner un dedo sobre todas esas pasturas dignas de un rebaño hambriento. Y sin dudarlo un segundo, al grito de "te robo una", los tenedores van saqueando mis fritas hasta que pego el grito. Carajo, si les gustan más las papas fritas que esas porquerías (cosa absolutamente lógica) por qué no piden en vez de comerme las mías...!!?????

Gracias. Ya está. 

viernes 26 de junio de 2009

La venganza será terrible...

Mi hijo está estudiando el traductorado a tres cuadras de mi casa. Y vive a 20 kilómetros.

En consecuencia, se está quedando a dormir dos o tres noches por semana para ahorrarse los viajes. Y en pago del hospedaje y la comida, me acompaña a veces si yo tengo que hacer algo.
El otro día, por ejemplo, lo usé para ir a comprar al super. Los señores de Carrefour han decidido que no tienen más ganas de brindar un servicio a sus clientes, por lo tanto además de cobrarte cinco mangos ($ 5.00) por el envío a domicilio que era gratis antes; han resuelto que sólo te envían si comprás más de un cierto monto. Ese monto, sin ser una locura, te deja afuera si lo que pretendés es una compra diaria. En este caso, tres cervezas, dos gaseosas grandes y un par de pavadas más. Poco costo, mucho peso para hacer cinco cuadras solo, y envío ni hablemos. Solución: ir acompañado. Así que allá partimos.
La compra demandó cinco minutos. La cola de la caja rápida, 35. Porque abren una, haya seis personas o seis mil. Se ve que no les dan los costos...
Delante mío en la cola, una señora. Delante de ella, otra. La más alejada, una señora normal: unos sesenta y pico de años bien llevados, canas acordes, vestimenta apropiada para un Carrefour de barrio a las 10 de la mañana. La que estaba justo, justo adelante nuestro... la corporización de lo que yo podría usar para armar mi modelo de mujer odiada. Debería andar por los setenta y pico. Operada de cuanta superficie operable pueda haber en una cara, siguiendo ese molde tipo Zulema Yoma que usan todas las viejas para operarse. Labios groseramente engrosados, nariz absurdamente respingada como para generarle problemas de supervivencia si llueve fuerte. Pelo teñidísimo para que ni una cana aparezca. Manos que delatan a cien millas la edad real porque las manos no se operan. Absurdo sombrero tipo alpino, maquillaje que haría palidecer de envidia al Guasón. Capa. Minifalda. Y eso no era nada...
Empieza a buscar eco para sus quejas. Referidas a la demora. Pero la señora, en lugar de despotricar contra estos miserables que ponen a una sola cajera para atender a medio mundo, empieza a quejarse de estas negritas que no les gusta trabajar y sólo sirven para fregar pisos. Como la señora de adelante no le da demasiada bola, gira en busca de apoyo para mi lado. La cara de asco debe haber sido tan notoria que se corta en la frase. No obstante algo dice como sondeando el terreno, no me acuerdo exactamente qué pelotudez. Recorro el archivo mental del desprecio, pongo una cara acorde y le respondo que tendríamos que juntarnos todos los vecinos decentes y hacer un cacerolazo en la puerta para que las echen. Por un instante se le ilumina la cara... pero reacciona. Se da cuenta de que lo que hay no es empatía sino burla y odio. Y opta por ponerse a murmurar sola, mientras se acomoda el sombrerito ridículo y saca un celular de ochocientos mil dólares que seguramente ni sabe usar.

Hace algún tiempo entendí que uno debe controlar los impulsos homicidas si corre el riesgo de que un Juez no comparta la idea de que estas cosas bastaban para ahorcarla con su bufandita de seda. Pero al mismo tiempo entendí que hay que utilizar los recursos que uno posee para, mínimamente, restablecer en parte el equilibrio de la naturaleza. Así que le dije a mi hijo "Aguantame un segundo", lo dejé en la cola, partí para el interior del Carrefour y regresé en breves instantes. Me hizo con los ojos el típico gesto de "qué carajo fuiste a hacer?", y le respondí con el no menos típico de "nada, una boludez". Tema cerrado.
Cuando el clon de Zulema y Amira se distrajo mirando a la negrita friegapisos que seguía a cargo de la caja, deslicé calladamente en su carrito lo que acababa de traer. Lo acomodé entre una lata de oliva con estragón, un frasco de champignones, una bandejita de pechugas y una botellita de un buen vino. La vieja chota tenía buen gusto para comprar...
Llegamos a la caja. La cajera, harta de la cola, de su trabajo y de su vida; le pregunta cómo va a pagar. La del sombrero le contesta en tono agresivo: "Con Visa Gold". Lo de gold está de más, y ella lo sabe, pero está marcando diferencias. Y mientras saca las cosas del carrito sin mirarlas, le desgrana una serie de consideraciones sobre la conveniencia de menos charla entre ellas y más velocidad para atender porque algunos tenemos cosas más importantes que hacer. La chica calla, porque está entrenada para callar. El carrito se vació, y la muchacha está fichando la compra. El frasco de champignones. Los percebes. El Terrazas Malbec. El aceite de oliva. La caja de 24 preservativos texturados para su mayor placer que lleva de regalo un gel íntimo.
La chica se detiene, mira, controla una carcajada imprudente y los ficha. La vieja primero no entiende la carcajada, y recién en ese momento presta atención al producto. A través del maquillaje sube un rojo intenso, mezcla de vergüenza e indignación. Pregunta qué es eso, y la chica le responde evitando usar las palabras "forros" y "vieja de mierda". La vieja de mierda reclama airadamente que eso no es suyo, que cómo se le ocurre y que por supuesto no va a llevar eso. La chica llama a la supervisora para que pase la tarjeta y autorice a descontarlos, pero con inmenso placer le explica que "la señora decidió no llevar los preservativos" en un tono de voz apto como para que se enteren todos los que andan por el barrio a esa hora. La vieja se ahoga intentando convencer a todo Palermo de su inocencia. La cajera no entiende bien e imagina que fue un castigo divino. Yo mantengo una cara digna de la final de Texas Hold'em Poker en Las Vegas.

Mi hijo, entretanto, entiende lo sucedido, y ni bien salimos explota en una carcajada y me dice "sos un hijo de putaaaaaa....!!!" Pero me ama.

jueves 18 de junio de 2009

Esperando al médico

La vieja casona, casi un petit hotel, ha sido inteligentemente adaptada y hoy atienden allí más de quince médicos de diferentes especialidades. Un ambiente que en algún momento pudo haber sido un comedor o un pequeño saloncito es hoy una cómoda sala de espera, con su LCD de 32 pulgadas amurado a una altura prudente y clavado en TN.

Alrededor, en las sillas distribuidas contra las largas paredes, esperan sus respectivos turnos siete personas.
Justo bajo el plasma, una madre cincuentona y su hija en edad de secundario. Las dos prácticamente el mismo corte de pelo y de cara, muy parecidas... pero con 30 años entre ellas. Alguna vez alguien me dijo que al ponerse de novio con una muchacha hay que tratar de conocer pronto a la madre, para no llevarse sorpresas. Viéndola, uno sabe en qué se convertirá algún día la belleza que tiene hoy a su lado. Me río pensando en el desaliento que alguna vez invadirá al que se enganche con la hija, hoy una morochita muy linda... pero con futuro de bulldog.
En la otra punta de esa hilera, dos señores de más de sesenta años. Ambos con el pelo blanco, ambos vestidos muy correctamente con corbata y saco sport. Hablan en voz muy baja y educada, como lo harían en misa. Los miro con disimulo y casi enseguida pienso que son pareja. No podría decir por qué, si bien reconozco que la visión de dos hombres grandes acompañándose en ciertos menesteres despierta mis prejuicios con facilidad. Acaso influya que me hacen acordar a un par de parejas gay de esa edad que conozco, y que seguramente se comportarían del mismo modo. Los hombres somos más reacios a la compañía en ciertos trances. Jamás sospecharía que dos mujeres maduras que van juntas al médico o a la peluquería sean lesbianas, pero dos tipos grandes en esas situaciones me huelen raro. Uno puede ir con un amigo a comprar un auto o al mecánico, pero no al dentista. No sé, es así... pero bueno, al fin y al cabo es irrelevante a los fines de este cuento.
El impar soy yo, obviamente. Y los dos que faltan son una mamá y su hijito de no más de tres años. La mamá es joven y linda, pero no tan linda como para alcanzar la impunidad. Explico para las damas que lean esto: una mujer adquiere permisos, tolerancia o complacencia respecto de sus actos y comportamientos según los puntos que merezca en el criterio masculino promedio. Así, el perro de Liz Solari podrá ladrar toda la noche, cagar en el ascensor o hacernos pis en un zapato sin merecer más que una sonrisa comprensiva y complaciente. Pero bastará que el de Lita de Lazzari esboce un "Gu..." para que la crucifiquemos, recordándole que el Reglamento prohíbe tener animales, las pautas de respeto a los vecinos y que ya es hora de que se lleve esa bestia maloliente y sin educación del edificio. Bueno, esta mujer logra una cierta benevolencia hacia la conducta de su hijo, pero no un indulto total. Está buena, pero no tanto. Y el nene es un tributo viviente a la hinchapelotez. Grita, corre, llora - llora como un marrano y por todo - y se planta en el medio de sus caprichos intransigentes y absurdos. Y la mamá ha optado (acaso lo ha hecho hace meses) por ignorarlo. No registra sus aullidos, no se conmueve por el llanto ni cede ante las escenas que el monstruito escenifica. Lo cual puede ser una buena política educacional, a condición de que se ejercite en la casa propia, previo forrarla de aislante para que el ruido no trascienda. Pero permitir este atentado auditivo en un lugar lleno de gente desconocida, requeriría una belleza y simpatía largamente superior a la que acredita esta joven madre, a la que ya los restantes miramos con una cara de orto nada disimulada.
Como una concesión piadosa, la fulana extrae de la cartera un trencito de plástico que le da a la bestia aullante. Agustín - tal el nombre del monstruo - suspende por un minuto los berrinches. Lo que tarda en realizar con el trencito dos breves viajes equivalentes al alcance de su brazo. Una vez hecho el trayecto, revolea el trencito bajo las sillas y retoma, con renovado brío, el concierto de aullidos capaz de asustar a Drácula y que lleva ya diez eternos minutos.

En ese instante, cuando el estallido social se aproxima, por la arcada que separa la sala de espera de la recepción, ingresa un tanquecito con luces de colores que giran y destellan. Todas las miradas se concentran en él: seguramente es un juguete de control remoto de alguno de los otros chicos, que están esperando en la sala contigua. Realmente es atractivo y logró el milagro de deslumbrar al monstruo, que lo contempla en un magnífico silencio. El tanque avanza majestuosamente hacia el centro del salón, mientras Agustín, el hijo de Atila, se recupera de la sorpresa y comienza a incorporarse balbuceando algo así como "mío, mío...!!". 
El artefacto se detiene, con sus luces multicolores fulgurando, y la bestia se dispone a apropiarse de él. La no tan linda ni siquiera intenta hacerle notar que carece de derecho a eso. Y se limita a mirar, como lo hacemos todos, mientras Agustín se acerca y el tanquecito lentamente gira su torreta y levanta el cañón. Un instante antes de que las manos del primo de Godzilla lo alcancen, el tanquecito dispara y el salvaje cae de culo ante el impacto en el pecho de una bolita de plástico roja, con un gesto de terror y dolor en la cara y una sorpresa que jamás olvidará en el alma.
La sorpresa del Azote de Dios sólo se compara a la de la madre, que mientras los demás empezamos a sonreir sintiendo que el Angel Vengador extendió sus alas, se levanta y va hacia el derrumbado Agustín. Este recupera de inmediato su compostura, recuerda su misión en la Tierra y en esa casa en especial, y reanuda los gritos con mucha mayor potencia, ahora que ha encontrado una causa razonable. En brazos de la cada vez menos linda, desgrana una sinfonía de alaridos, que armonizan con los de la madre, interrogando acerca del dueño de este juguete peligroso que podía haberle sacado un ojo al diablo que mantiene alzado. Ante la falta de respuesta, se dirige con el chico en brazos hacia el lugar por donde ingresó el tanque, reclamando cada vez con más vehemencia y enojo la presencia del dueño y presunto conductor remoto del tanque, que permanece en el piso quieto con sus luces... aunque bien mirado no está tan quieto, porque la torreta va girando y el cañón vuelve a levantarse pero a la vez se alarga y se estira; se estira claramente mientras gira y ya mide no menos de 30 centímetros y apunta para arriba, hacia la espalda de la madre de Agustín o acaso un poco más abajo, a una zona que - justo es reconocerlo - le hubiera ganado al niño alguna indulgencia extra porque realmente resplandece en esos jeans ajustados. Y de pronto, tras la breve pausa rota por ella con un aviso de que por última vez pregunta de quién es el tanque; el artefacto dispara una flecha dorada que vuela por el breve espacio en que no estás, y se hunde ferozmente en el fulgurante culo de la mamá de Agustín, que suelta al bicho gritón para agarrarse las cachas y permite que - por imperio de la gravedad - el suelo le propine al aullador un merecido castigo. 
Ya la vieja casona es un kilombo, nadie guarda compostura, hay corridas, gritos, celulares, llantos, puteadas y reclamos por doquier. Y en medio de este desparramo, una de las viejas secretarias que atiende el teléfono en la recepción recoge disimuladamente el tanquecito y lo guarda debajo del mostrador, mete debajo de unas carpetas el control remoto, y me guiña un ojo, cómplice, al ver que la he descubierto...

domingo 14 de junio de 2009

Ajustes técnicos

- Señorita...

- Sí, Señor?
- Llámelo a Gabriel, que venga a mi oficina.
- Enseguida, Señor.
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- Permiso, Señor.
- Pasá, Gabriel.
- Sí, Señor, buenos días. Usted dirá...
- Tenés la lista de los muertos del avión de Air France?
- La de ellos o la nuestra, Señor?
- Las dos.
- Esteee... sí, acá están, Señor.
- OK. Buscame Ganthaler.
- A ver, un segundo... Ganthaler, acá está: Ganthaler Johanna y Ganthaler Kurt.
- Eso en la nuestra.
- Si, claro. A ver la de ellos...
- Dale, a veeeerrr...
- Caramba... no, no están. No entiendo...
- Pensá un cachito, Gabriel. Si no están en la lista, es porque cancelaron, o llegaron tarde o lo que fuera, pero evidentemente tampoco estaban en el avión...
- Si, claro... eso es cierto, Señor.
- Si, ya sé que es cierto, Gabrielito... no te llamo para que me des la razón, te llamo para ver qué vas a hacer...
- Honestamente, tendría que verlo, Señor. Obviamente no tenemos nada sobre las actividades que puedan estar desarrollando, porque... bueno, no estaba prevista ninguna, claro.
- Por eso, a ver... no podemos tener dos tipos libres y sin control dando vuelta por el mundo... vos sabés perfectamente los kilombos que se nos pueden armar si hay piezas del tablero que tomen decisiones no programadas. Ya nos pasó con el Mayo Francés y con Chavez. No podemos darnos más lujos de ese tipo.
- Sí, por supuesto, Señor. Mil disculpas y ya me ocupo. Quédese tranquilo que yo lo arreglo.
- Bueno, andá. Ah... una cosita más...
- Señor?
- Que parezca un accidente... Jeee... andá.
- Cómo le gusta decir eso, Jefe...!!! Me hace reir cada vez que lo escucho... con Su permiso.
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EL MERCURIO
Santiago de Chile
domingo 14 de junio de 2009
Actualizado a las 6:22 hrs.



La increíble historia de la pareja que perdió el Airbus 

Aunque no abordaron el avión, dos días después tuvieron un accidente automovilístico en el que murió la mujer.

ILONA GOYENECHE

No sólo los fallecidos del trágico vuelo Air France 447, que cayó al océano Atlántico el pasado 31 de mayo, han sido noticia, sino que también aquellos que por casualidades o destino se salvaron de subirse a la fatal aeronave.

Dentro de este grupo llamó especialmente la atención la historia de una pareja de jubilados italianos, Kurt y Johanna Ganthaler. Pese a que la pareja se salvó de morir en el Air France, que se estrelló el 31 de mayo, días después ella falleció en un accidente de auto.

Un irónico destino que hace recordar a los protagonistas de la película "Destino Final", quienes se bajan de un avión que se estrella, pero luego son "perseguidos por la muerte".



viernes 12 de junio de 2009

Estimado Señor Dios:

Usted sabe que yo no creo en Usted. Sin embargo, le escribo. Porque tampoco creía que a Boca lo pudiera eliminar Defensor Sporting ganándole en la Bombonera, y ahí los tenés. Entonces, por las dudas que me equivoque también en esto...

Igual, no sé si tiene mucho sentido. Si tengo razón yo, y usted no existe, es al pedo que escriba porque no lo va a leer. Y si me equivoqué y sí existe, es al pedo que le escriba porque usted ya sabe lo que le voy a decir, porque es Todopoderoso.
Ve? Esa fue una de las cosas que hicieron que no crea en Usted. Porque de chiquito claro que creía... todos los que fuimos chiquitos en esos años creíamos, ser ateo no se usaba en época de mis viejos y a todos nos educaron en la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana. Lo de empezar a dudar fue con los años y la puta manía esta de pensar. Y la lógica, eso fue terrible... porque ahí fue donde usted se me hizo pedazos. Le decía lo del Todopoderoso... nadie puede ser Todopoderoso, ni usted. Es una contradicción lógica que ni Dios puede resolver. Usted no puede crear una piedra tan pesada que después no la pueda levantar, ni imaginar una adivinanza tan difícil que ni usted mismo la pueda resolver, ni crear una caja fuerte tan segura que ni usted la pueda abrir. Y si no es Todopoderoso, el resto se va al tacho, porque un Dios que no lo pueda todo es como un Spiderman sin disfraz... 
Después vinieron otras cosas. Lo de la resurrección de la carne tampoco me cerró nunca... eso de que un día vamos a resucitar todos. Qué kilombo, no? Si así fuera, y de nuevo tuviéramos cuerpo después de resucitar... íbamos a necesitar un lugar físico. Lo más lógico sería la Tierra, pero si de golpe resucitamos todos los que vivimos en sesenta o setenta mil años... no entramos ni de pedo!! Y ni me quiero imaginar los kilombos con las viviendas. Ponele que yo resucito y vuelvo a mi departamento... y me encuentro con los seis dueños anteriores. Cómo hacemos...? Y los divorciados?? Resucitan con la última mujer, con la primera, pueden elegir cualquiera...?? A qué edad se resucita?? A la que te moriste? Va a ser un geriátrico... o peor, el tipo que se murió a los 25 años con un hijo de 1 que a su vez murió a los 85... ahora el hijo le lleva 60 años al padre... un despelote digno de una comedia de Sofovich.
Bue, pero me fui a la mierda... la cosa no era esta, sino hacer un pedido chiquito. Yo supongo que si existen iglesias, misioneros, cursos de catecismo y todas esas cosas es porque a Usted le interesa aumentar el número de creyentes, correcto? OK, yo le venía a hacer una propuesta, a ver qué le parece.
Vio lo del padre Grassi, no? Que le dieron 15 años por corrupción de menores, abuso, y todo eso. Bueno, está. Ahora: lo escuchó a Raúl Portal? Festejando que era una gran victoria? O sea, que a un cura que tiene que cuidar chicos lo condenen por pedófilo es una gran victoria porque se empomó a quince pero sólo le probaron uno. Bue, van dos. Y el otro, Cobos. Solidario con De Narvaez por la afrenta de que un Juez de la Nación lo cite a explicar de qué carajo hablaba por celular con un narcotraficante. Cobos, si. El Vicepresidente, que no sólo traicionó al Gobierno que integra, sino que ahora traiciona a sus amigos nuevos (lindas joyitas) y se junta con el adversario político, ratificando que lo único en el mundo que le importa es su conveniencia personal y que se caga en principios, lealtades o deberes. Lo tiene al Cleto, no...?

OK, entonces, el trato sería así: usted arma una buena tormentita, de esas con el cielo todo negro y unas nubes que parecen montañas; y en el medio del kilombo manda tres rayos. Uno a Grassi, uno a Portal y uno a Cobos. Y yo automáticamente vuelvo a creer en Usted, voy a misa todos los domingos y les hago tomar la comunión a mis hijos.

Un abrazo y quedo a la espera del pronóstico.

domingo 7 de junio de 2009

Milagros Inesperados

Al pueblo llegaban, a veces, personajes singulares. En algunos casos eran simples vendedores, que montaban algún pequeño espectáculo en la plaza, atrayendo a los aburridos vecinos que daban la vuelta del perro a las tardecitas con malabares, música o modestas magias para luego ofrecerles medias, pañuelos o dudosos perfumes y cremas. En otros casos eran sencillos cantores y guitarreros que se presentaban en algún club o restaurante, por lo general con carteles que ellos traían y hablaban del "afamado intérprete" que se había presentado "con sonado éxito" en alguna emisora radial de Buenos Aires, o bien había animado los bailes del club tal o cual.

Y, esto más salteado, las visitas eran de mayor relieve. Por ejemplo, la compañía teatral de Fulanito y Menganita, por lo general estrellas de radioteatro de un par de décadas atrás, que agotadas las posibilidades en las ciudades importantes salían de gira como última alternativa previa a terminar como empleados de banco o vendedora de Harrod's. O bien, como en este caso, el ilustre visitante era directamente un enviado del propio Dios en persona, el Hermano Jacinto, cuyos milagrosos poderes lo habían convertido en una figura de fama universal - o al menos eso decían los afiches. Que además traían una serie de testimonios semi anónimos (María, 48 años, de Buenos Aires; Estela, 53 años, de Córdoba...) en los que diversas personas vagamente aludidas daban cuenta de cómo el Hermano les había curado ese terrible dolor de cabeza que soportaron desde los 15 años, o bien cómo había logrado salvar el matrimonio casi deshecho de Luis, de 49 años, y Manuela, de 42.
El Hermano Jacinto, repelido y bastardeado por el cura del pueblo, por supuesto no estaría en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Se iba a presentar esa noche en el Club Italiano, sede habitual de los deportes sociales (truco, tute cabrero, poker y pase inglés) ocupando el gimnasio que había quedado vacío cuando Obras Sanitarias embargó y remató las instalaciones por una deuda de la comisión anterior.
Si bien en su mayoría eran católicos militantes, los habitantes del pueblo rara vez desperdiciaban una ocasión de hacer algo menos aburrido que escuchar la radio a la noche. Hasta que llegara al pueblo esa cosa milagrosa que ya había en Buenos Aires (una radio en la que además se veía a las personas, y se llamaba televisión), cualquier chanta del estilo del Hermano Jacinto tenía una audiencia asegurada. Y a las 9 de la noche, en el Club Italiano estaba casi todo el pueblo, salvo el Juez de Paz y el cura.
Jacinto poseía una cierta habilidad teatral, y su vestimenta vistosa lo hacía más espectacular. Además, con gran viveza, había elegido como acólita a una joven algo rellenita pero en muy buena forma, que resultaba más atractiva para los señores presentes que las promesas de milagros del propio Hermano. Con lo que en general todos consideraban desquitado, de uno u otro modo, el módico precio de la entrada.
El Hermano Jacinto fue enfervorizando a la audiencia con su palabra de Dios. Les habló de la fuerza de la voluntad, les recordó la promesa divina de estar allí donde sus hijos se reunieran en su nombre, y en menos de media hora había convencido a la gran mayoría de que no se irían del Club Italiano esa noche sin presenciar algún evento sobrenatural. Entonces, con estudiada parsimonia y profundidad, pidió a aquellos que necesitaran de la ayuda del Señor que se acercaran al frente.
El primero en hacerlo fue, obviamente, un socio del propio Jacinto. Como solían hacerlo, había llegado al pueblo dos o tres días antes, estaba haciendo unas changas en el Almacén de Ramos Generales, y se adelantó refiriendo terribles dolores y puntadas que casi no le permitían enderezarse. Jacinto puso ambas manos sobre su cabeza y lo hizo subir al escenario a esperar el milagro. La aparición del muchacho surtió el efecto esperado, y algunos de los demás vecinos se atrevieron a su vez a pedir por sus problemas. La caída del pelo de Don Genaro, la artritis de Zulema, los ataques de hipo de Miguelito... todos merecieron la misma promesa del Hermano Jacinto, que no se achicaba ante nada. La prueba de fuego pareció ser la presencia de la directora de la escuela normal número 3 Batalla de Chacabuco, doña Susana Figueras, que a raíz de un accidente sufrido hacía más de diez años sólo podía desplazarse con muletas. Jacinto le prometió intermediar ante Dios y la hizo subir, con ayuda de la gordita, al escenario. Y cuando la cuestión parecía cerrada, de pronto se incorporó Mauricio Saldívar, generando un murmullo en la sala cargado de malicia. Mauricio, abogado y contador, era zezeozo. Pero un zezeo terrible, que hacía muy problemático controlar la risa al hablar con él. Y esto le había ocasionado perder casi toda la posible clientela, que si bien lo apreciaba como buen vecino y excelente profesional... se le cagaba de risa. Cuando Mauricio prometía que "la zuzezión de zu zeñor padre eztará en zeiz mezez, máczimo", el heredero se meaba de risa y las cosas se ponían caztaño ozcuro.
Mauricio, armado de valor, pasó al frente y explicó exactamente esto. Y Jacinto, seguro del poder de la fuerza del pueblo unido en nombre del Señor, lo hizo subir al escenario a la espera de la curación milagrosa.

Para evitar las distracciones y la pérdida de concentración, Jacinto y la rellenita desplegaron un biombo que ocultó a los fieles del resto de la audiencia, expectante en las sillas plegables que hacían de platea. Y advirtió a los de atrás del biombo que pusieran toda su fe en él y siguieran sus instrucciones. Por supuesto, empezó por su socio: le hizo decir el nombre, proclamar su fe en Dios y en el Hermano Jacinto, y luego le pidió que dijera si el dolor se había ido. Cuando el otro gritó que sí, que por primera vez en meses no le dolía, la platea estalló en un aplauso. 
El crecimiento del pelo, obviamente, quedó como un compromiso conjunto del Señor y el Hermano Jacinto para más adelante, ya que no se podía en el momento solucionar la cosa. Pero entre la sugestión, la vergüenza de ser la mosca blanca y los nervios que surtieron efecto en el diafragma, tanto Zulema cuanto Miguelito consideraron eliminadas la artritis y el hipo respectivamente, con sendas alabanzas a Jacinto y su socio Dios de parte de la platea. Llegó el momento del plato fuerte, y Jacinto se jugaba ahí todo su futuro. Con la mejor voz de galán de teleteatro, encaró al biombo luego de pedir silencio a la gente y preguntó:

- Hermana Susana, tienes Fe en el Señor...??
- Sí...!!!
- Tienes Fe en mi, tu hermano Jacinto...??
- Sí...!!
- Entonces, hermana Susana... lanza por sobre el biombo una de tus muletas...!!!

Tras unos segundos que parecieron eternos, una muleta voló sobre el biombo y la platea estalló en un "Ooooohhhhh...!!!" de fe y admiración. Jacinto de inmediato extendió su brazo para que se callaran, y volvió a dirigirse al biombo.

- Hermana Susana, ten fe en el Señor y arroja la otra muleta...!!!!!

Voló la segunda muleta sobre el biombo y la ovación sacudió los cimientos del Club Italiano. La gente se paró, y Jacinto decidió aprovechar la euforia con el golpe final.

- Hermano Mauricio, dí algo en voz fuerte y clara para que todos podamos escucharte...!!!!

Y de atrás del biombo surgió, diáfana y clara, la voz del hermano Maurizio proclamando

- La Hermana Zuzana ze cayó de ojete...!!!!!!

jueves 21 de mayo de 2009

Cada vez es más facil...

Me asombra y preocupa lo sencillo que se ha convertido, en Argentina, arrastrar de la nariz a la gente desde los medios, para hacerlos creer lo que se quiera, con total prescindencia de su exactitud o aún de que sea verosímil o no. Basta que un diario titule "Prosigue la inacción del Gobierno ante la invasión de vacas voladoras" para que se alcen las indignadas voces de los honestos ciudadanos que ven en peligro su tranquila y honesta existencia a causa de las acrobacias aéreas de estos rumiantes con cuernos.

El más reciente caso se acaba de producir con la decisión de un Tribunal Oral de Mar del Plata, que resolvió declarar nulo un procedimiento de resultas del cual, en un allanamiento nocturno, se detuvo a seis presuntos narcos y se secuestró droga y algunos petates vinculados. La consecuencia de esta nulidad es - obviamente - la liberación de los seis detenidos.
El art. 225 del Código de Procedimiento Penal dispone que los allanamientos deben ser diurnos. Para poder hacerlos de noche, debe existir una autorización fundada del Juez que lo ordena. Y se citan las razones que autorizarán esa excepción. En este caso no hubo tal autorización, y por ende la nulidad del procedimiento es evidente y absoluta.
Infobae, uno de los pasquines vernáculos que lidera el batir de parches con el tema inseguridad y ataque a los jueces "garantistas", titula con una mala leche inverosímil: 


Liberaron a narcos porque el operativo que los detuvo les recordó al "Proceso Militar"

Lo que constituye una falsedad absoluta. Los liberaron porque el allanamiento fue en violación del Código de Procedimientos, más allá de que efectivamente recuerde prácticas nefastas de los años siniestros. Pero a los ultrajados lectores del diario esto poco les importa, y se despachan con pedidos de regreso de Videla, salida de tanques a la calle, cuelan algún comentario antisemita, piden la destitución y encarcelamiento de los Jueces y se indignan de los garantistas que defienden a los narcos y no a las familias como uno, vio? Asimismo se conduelen del terrible dolor que deben haber sentido esos pobres policías que arriesgaron sus vidas en medio de la noche, al ver que tanto esfuerzo es arrastrado al inodoro por una resolución apátrida, atea y casi gay, mire lo que le digo...

Uno, que ha tratado de defender a muerte las tres o cuatro neuronas que no se llevaron el Havana Club y los desengaños amorosos, mira un poquito el panorama y saca algunas conclusiones. Una, que los jueces no tienen otra opción que hacer lo que hicieron. La nulidad es evidente, y si no la declaraban ellos se haría en alguna instancia superior porque la defensa no se iba a tragar semejante sapo del tamaño de un circo. Si la ley no les gusta, muchachos, elijan legisladores que la modifiquen. Pero mientras esté, el trabajo del Juez es hacerla cumplir. O sea que estuvieron perfectos, aunque el resultado sea una cagada.
La otra es... acaso la Policía no sabe que el allanamiento no se puede hacer de noche sin autorización expresa?? Sí, lo sabe perfectamente. Es una cuestión básica y elemental. Es como si hiciera falta aclararles que traten de no matar a nadie innecesariamente. Bien, entonces... existe alguna posibilidad de que ignoren que si lo hacen de noche sin autorización, están sirviéndoles en bandeja a los detenidos el argumento que los dejará libres...?? No, no existe ninguna. El policía que allana de noche sabe con un 100% de certeza que eso que encuentre o secuestre en el allanamiento será liberado y anulado para el futuro y le está garantizando la impunidad al delincuente.
Y la tercera... existen motivos suficientes como para sospechar o imaginar que la Policía Bonaerense deliberadamente haya procedido de ese modo en virtud de una asociación ilícita existente entre sus miembros y el narcotráfico...??? 
Les dejo la respuesta. Eso sí, si la piensan más de seis segundos mi concepto de ustedes va a sufrir una seria desmejora.

Pero esta cuestión excede los límites del cerebro de una inmensa parte del Gran Pueblo Argentino Salud. Resulta mucho más sencillo y atractivo insultar a los jueces que, seguramente con gran bronca por saber que están siendo usados por estos canallas, cumplen con su deber, aplican la ley y liberan a otros seis canallas a los que los primeros les regalaron la llave para salir. Y en cualquier momento nos aportarán sus indignadas perspectivas los máximos referentes del tema, o sea Susana Gimenez, Cacho Castaña y Marcelo Hugo

Qué lástima, no...?? Porque este podría ser un país tan hermoso si lo dejaran un cachito...